Charlamos con el artista y gestor cultural, Matías Roth, sobre su nuevo ensayo fotográfico, LIMITES INVISIBLES, sus métodos de trabajo, y sobre el panorama del arte contemporáneo argentino.

LIMITES INVISIBLES se inaugurará el 6 de Septiembre en el Consulado Argentino de Nueva York (12 West 56 Street, New York, NY), y permanecerá abierta hasta el 24 de Septiembre.

¿Cómo surgió la serie Límites Invisibles?

En el 2002 tomé una fotografía en el subte de Praga y quedó rondando en mi imaginario. Algo en la atmósfera de esta imagen me impulsó a empezar a experimentar con fotografías en metros, continué sacando fotos en New York y otras ciudades que visité. La serie tomó forma cuando en el 2011 tuve la oportunidad de viajar a Japón y comencé a hacer un trabajo fotográfico más dedicado en los metros de ese país. En este momento fue cuando, inspirado en las ciudades invisibles de Ítalo Calvino, pensé como hilo conductor de la serie, esta idea unir estas fotografías de distintos países a través de una viaje climático en un metro que unía todas las ciudades entre sí, sin ninguna separación, cómo si se tratase del subterráneo de una mega-ciudad inexistente.

¿Cuáles son los principales aspectos técnicos de este ensayo fotográfico?

Me gusta trabajar en mis series la toma directa, hacer el menor retoque posible a las imágenes, es por eso que este proyecto fue especialmente un desafío, ya que son todas tomas con cámara en mano y esto es complejo bajo condiciones de poca luz, como en el metro. Muchas de las fotografías son tomadas en los vagones en movimiento, lo que dificulta aún más el trabajo, ya que para este proyecto decidí no incluir fotografías movidas. También quería que las imágenes tengan la menor cantidad de grano posible, porque me gusta para esta serie la mayor nitidez posible en un lugar tan sombrío y donde es de noche las 24 horas. Como el proyecto se extendió en el tiempo, las fotografías fueron tomadas también con diversas cámaras fotográficas de distintas calidades, lo que en proceso de retoque también fue un tema a tener en cuenta para empatar las imágenes a la hora de imprimir. En el libro hay un diálogo entre los encuadres, empezando con planos más abiertos, más lejanos, como el de un observador que no se involucra en contraposición con los planos más cercanos hacia el final del libro donde las imágenes nos invitan a relacionarnos directamente con las situaciones retratadas, explorando por ejemplo la sensaciones de soledad en contraposición con la potencia del contacto visual con el otro.

 

 

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Más allá de lo físico y concreto, ¿qué otras clases de límites te preocupan que se reflejen en tu obra?

Lo que me interesa en mi obra son los no límites. Por eso pongo los límites en manifiesto. Una vez que uno se da cuenta de que los tiene, se puede entender que en la mayoría de los casos no son más que una construcción mental con las hay que lidiar para poder crecer y expandirse, deshacer preconceptos instalados y mantenerse abierto y atento. En este momento donde hay tanta separación y tantas barreras entre nosotros quería evidenciarlos y cuestionarlos de alguna forma.

¿En qué se diferencia -o compara- este ensayo fotográfico de los anteriores?

Es la serie a la que más tiempo le dediqué. Esto generó que en el resultado se reflejen diferentes etapas de mi mirada fotográfica. En la serie trabajo un tratamiento similar de la luz a otra, que se llama ‘Reflexiones sobre las Sombra’, inspiradas en el libro de Tanizaki, ‘El Elogio de las Sombra’. La presencia de las penumbras y de lo nocturno, la luz emergiendo y sumergiéndose en la oscuridad y la aceptación de las sombras como parte del misterio de la existencia, es un aspecto presente en ambas series. Sombras, que pienso, están en los recovecos de todos los metros del mundo.

 

 

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Como el aroma del Agua de Florida, tus otros trabajos fotográficos parecieran tener, a simple vista, más relación con lo invisible que lo que esta nueva exhibición retrata. ¿Qué es lo invisible que conecta estas fotos?

Una de las búsquedas que quiero transmitir en esta serie es cuestionar el sentido de pertenencia, desdibujar los bordes, las fronteras que nos dividen. Pienso que algo que está detrás de esta serie es la idea de pensar que estamos viviendo todos juntos en el mismo planeta y que todo aquello que nos separa a los unos de los otros son las ideas que nos formamos del prójimo en nuestras mentes. Pienso también que lo invisible que conecta estas fotografías es ofrecer a la imaginación la posibilidad de una convivencia armónica en este mundo contemporáneo, donde el otro importa muchas veces muy poco y la soledad es moneda corriente en nuestra sociedad.

¿Cuáles son tus influencias visuales, literarias, culturales y políticas contemporáneas?

Siempre me interesaron mucho las filosofías orientales, sobre todo el budismo, su concepto de unidad, la manera que utilizan para describir la mente y la realidad y el uso de la experiencia en vez de la creencia como herramienta principal de la filosofía. Otros trabajos que me han influenciado, cómo ya he mencionado antes, como fotógrafo son el libro “El elogio de las sombras”, donde Tanizaki explora la diferencia en el tratamiento de la luz y las sombras entre oriente y occidente y como los occidentales quieren desterrar las sombras de sus vidas y los orientales, por ciertas limitaciones del pasado, las han incorporado cómo parte de su cultura. Este texto influyó mucho en mi manera de percibir los conceptos sobre la luz y la sombras que estaban más arraigados en mí. Otro libro que influyó sobre este trabajo, fue el de las ciudades invisibles de Ítalo Calvino, estas conversaciones de Marcopolo y Gengis Khan de ciudades que circundan entre lo real y lo imaginario, fue una fuente de inspiración para este trabajo. Con respecto a los fotógrafos, me gusta la fotografía genera que te quedes mirando, que rompe el continuo mental, que descoloca y saca del eje (en realidad me gusta esto de todas las artes). De los clásicos me interesa mucho el trabajo de Kertés, Ansel Adams, entre otros y del mundo contemporáneo, Salgado y también hay un fotógrafo Belga que me parece muy interesante en la manera en que retrata el drama humano, que se llama Jacob Aue Sobol, también me interesa el trabajo que hicieron sobre los metros Micheal Wolf y Dagmar Keller. También la pintura tuvo un fuerte impacto en mi obra, ya que me dedico a hacer fotografías de obras de arte y estoy muy cerca y muy atraído por este mundo, de los maestros de la antigüedad las obras de Bruegel y del Bosco, Ucello me fascinan, también la pintura de La Croix, entre muchísimos otros, hay grandes maestros del arte argentino, como de La Vega, Noé, Berni, Xul Solar. También me siento influenciado por el realismo mágico, siento que mi obra está emparentada con esta corriente, esta mirada extrañada sobre la realidad es una búsqueda que siento a fin en mi obra.

¿Qué es lo más desafiante dentro de tu método de trabajo?

Creo que el hecho más desafiante es tener la confianza de que algo nuevo va aparecer una vez que uno soltó un trabajo de mucho tiempo, estar atento y alerta a nuevas ideas y situaciones que inicien una chispa de algo nuevo. Creo igual en lo que decía Picasso que si la inspiración pasa a saludarte más vale que te encuentre trabajando.

¿Cómo ves el panorama de la fotografía latinoamericana actual? 

 Siempre la situación de Latinoamérica es compleja para las personas que están en el mundo del arte, hay que remar muchísimo, es muy complicado para los artistas vivir de su obra porque el mercado de arte en Argentina por ejemplo es prácticamente inexistente comparado a otros países. Los artistas se tienen que rebuscar de muchas maneras para poder sobrevivir, pero eso también les brinda muchas más herramientas para la creación. De todas maneras estas leyes, como por ejemplo la de mecenazgo, ayudan muchísimo en la carrera del artista, en un proceso prácticamente de autogestión, los artistas pueden conseguir fondos para procurar difundir su arte, haciendo por ejemplo libros, que para muchos antes era una meta muy difícil de alcanzar, o debían esperar años para tener la chance de imprimir un libro sobre la obra.

En tu trabajo como gestor cultural y promoviendo libros de artistas argentinos, ¿qué nuevas estrategias de promoción cultural podríamos implementar?

Pienso que el arte argentino no tiene la visibilidad que debería tener a nivel global, son muy pocos los artistas nacionales que llegan a los mercados internacionales y que son reconocidos. Argentina tuvo realmente muchos artistas de primer nivel que no tienen el reconocimiento que se merecen, creo que parte de este motivo es que el mercado rige la carrera del artista, ya que la economía es la que manda en el mundo contemporáneo, y los precios Argentinos no existen para el mercado internacional. Creo que las ferias son una puerta para que muy lentamente el arte Argentino vaya llegando al público interesado en el arte de otros países. Las galerías y los envíos gubernamentales pueden entrar en estas ventanas, donde los costos son razonables y de esta manera el público puede ir comenzando a saber que clase de arte existe en nuestro país y en otros. Otra herramienta que nivela un poco el juego es la internet, la posibilidad de poder llegar a prácticamente cualquier persona del mundo, teniendo un trabajo online y a través de las redes sociales, sirve para derribar barreras de una manera mucho más horizontal que el resto de las opciones. Claro que la desventaja de esto es la enorme cantidad de información que existen en la redes.

¿Con qué otros artistas colaborás?

Estoy trabajando con varios artistas en diferentes proyectos, junto a la artista Fabiana Barreda hemos organizado una muestra muy grande en el museo Judío de Buenos Aires con temática sobre el infinito y estamos viendo la posibilidad de itinerarla, también desarrollo distintos proyectos junto con Luis Abadi y Juan Pablo Marturano. En este momento estoy trabajando también en colaboración junto al artista hiperrealista Yigal Ozeri, estamos preparando una exhibición para el año que viene sobre la comunidad Judía en Buenos Aires en el Museo Judío. Junto con Pedro Roth hemos realizados varios proyectos de gestión cultural, cómo por ejemplo la dirección del stand del Ministerio de Cultura de la Nación y Point of Contact que hace ya 7 años llevamos ininterrumpidamente a la New York Art Book Fair. He incursionado en la producción cinematográfica junto a Georgina Barreiro. Acabamos de terminar la segunda película documental, “Tara’s footprint” que tuvo su premiere mundial en el Festival de Locarno.

¿Qué recorrido hará la exhibición?

Primero se hará una exhibición en el consulado Argentino en New York, que se inaugurará el 6 de Septiembre y permanecerá abierta hasta el 24 de Septiembre, donde haré la presentación del libro de este proyecto. El libro también estará presente en la Feria de Libros de Artista de New York, que se hace en el MoMA PS1, del 20 al 23 de Septiembre en el stand del Ministerio de Cultura de la Nación y Point of Contact. El año que viene presentaré el libro con una muestra en Argentina, el lugar todavía no está definido.